
La práctica de Carlos M. Luque explora la relación entre el material, el espacio y la percepción. Fundamentada en su formación arquitectónica, aborda la creación artística con una visión espacial en la que el arte y la arquitectura comparten una base común. Su trabajo busca dotar de significado al entorno construido, hasta el punto de que la pieza misma genera un lugar y le aporta presencia.
En lugar de trabajar dentro de límites convencionales, emplea medios de construcción crudos y directos —yute, cuerda, terracota, yeso, resinas y pigmentos minerales—. Equilibrando la intención con la imprevisibilidad de la materia, su proceso es tanto instintivo como disciplinado, basado en el rediseño, el descubrimiento y el cambio. Sus composiciones están cargadas de energía física, transmitiendo la tensión viva, la tracción y el movimiento dinámico propios de la naturaleza. La conexión con quien observa es directa: la pieza no necesita explicaciones previas; apela al espectador de manera íntima, invitándole a acercarse, a observar y a experimentarla como una vivencia personal.
Esta afinidad por lo orgánico surge de una mirada muy atenta al paisaje y a sus procesos: la observación constante del movimiento del entorno y de cómo los procesos naturales cambian la materia. A ello se suma una sensibilidad muy arraigada hacia los materiales pétreos y constructivos, ligada a unos antecedentes familiares volcados tradicionalmente en la producción artesanal de ornamentos y acabados arquitectónicos. De ahí proviene su fascinación por la plasticidad de la terracota y los yesos.
Su técnica se basa en un juego directo con el material, llevándolo al límite y alejándose de usos convencionales. Esta experimentación constante abre la puerta a nuevas formas de manipulación que dan como resultado una obra genuina y singular. Para él, el arte no es meramente una ocupación, sino una forma de vida ineludible: un proceso de búsqueda constante a través del cual intenta plasmar y comunicar el pulso de la existencia. En última instancia, todas estas exploraciones confluyen en un único fin: la convicción de que el arte debe estar ligado a la belleza, y esta, a su vez, a la verdad, situando la creación como el horizonte supremo de su trabajo.
Habiendo vivido y trabajado en Singapur, el Reino Unido y España, su obra forma parte de colecciones privadas a nivel internacional.
Selected Exhibitions
Geologica, Blair Road Space, Singapore (2017)
Lignum Vitae, Blair Road Space, Singapore (2018)
Fabulosa Terrum, Blair Road Space, Singapore (2019)
Andalucía y Yo, Estudio Exhibition, Marbella (2024)
Marbella Design & Art, Marbella (2024)
Paisajes a la Scagliola, Sotogrande (2025)
Charity:
Room to Read, Singapore (2017)
Collective Calling, Marbella (2026)